“La emergencia no termina cuando el tema se deja de publicar en las noticias”.

Lic. Carlos Trapani, director de CECODAP, durante su ponencia sobre “Protección e infancia tras la contingencia” (octubre 2026)

Han transcurrido 100 días desde el doble impacto sísmico que sacudió a Venezuela. Tras la recolección inicial de escombros, persiste una realidad compleja e incierta. En un contexto ya golpeado por la vulnerabilidad social y la precariedad de los servicios públicos, la pregunta apremiante que debemos hacernos es: ¿cómo protegemos a las comunidades de las secuelas invisibles del desastre?

Diversos analistas e investigadoras del entorno psicoeducativo advierten sobre el riesgo de que la población caiga en un estado de “desesperanza aprendida”, donde la incertidumbre opaca la capacidad de proyectar un futuro. Frente a esto, la reconstrucción material requiere, inevitablemente, ir de la mano con la reconstrucción del tejido social, el diálogo y la reconciliación.

Escuchar la voz de las aulas

En el marco del trabajo de campo que realizamos este mes en nuestra Unidad Educativa Obra Social Monseñor Juan Bautista Scalabrini, ubicada en el sur de Valencia, quisimos pulsar el sentir de unos 200 jóvenes de Media Técnica. Les planteamos una interrogante directa:

¿Qué sientes que debemos «reconstruir» o «perdonar» entre nosotros (en la familia, entre compañeros o en el país) para no quedarnos atrapados en las ruinas?

La respuesta predominante en sus escritos anónimos fue categórica: la necesidad de sanar y reconciliar. Para ellos, mientras no se atiendan las heridas emocionales, familiares y comunitarias, el país seguirá observando escombros sin capacidad real de edificar sobre ellos.

Una nueva emergencia silenciosa

La emergencia no finalizó; se transformó. Nos encontramos ante el desafío de ofrecer respuestas innovadoras y creativas para abordar una contingencia silenciosa. Miles de niños, niñas y adolescentes enfrentan hoy la tarea de levantar «ruinas» cotidianas en sus hogares, escuelas, economías familiares y salud física-mental.

Como bien apunta la labor de protección integral: después de un desastre, proteger significa también rescatar la normalidad y la dignidad del día a día.

El compromiso de SIMN: Acompañar el caminar

Fiel al carisma de su fundador, San Juan Bautista Scalabrini, el Scalabrini International Migration Network (SIMN) no concibe la ayuda humanitaria como una mera entrega asistencial de bienes y servicios, sino como un acompañamiento cercano y continuo al vulnerable.

Frente a esta realidad, el SIMN ha puesto en marcha un Programa de Becas Escolares e Intervención Integral en zonas vulnerables como Caraballeda y el sur de Valencia. Este programa no solo alivia la carga económica familiar, sino que garantiza una presencia activa durante todo el año académico mediante:

  • Monitoreo y seguimiento de la asistencia y el desempeño escolar en cada uno de los becados en los tres momentos del ciclo educativo.
  • Acompañamiento familiar directo y visitas domiciliarias para contención psicoeducativa así como conocer vulnerabilidades.
  • Mitigación del riesgo de deserción y migración forzada, devolviendo a la infancia la alegría de aprender y la certeza de un futuro en su propia tierra.

A 100 días del terremoto, las luces de las cámaras se han apagado, pero nuestra presencia en el terreno continúa. Apoyar los programas del SIMN es garantizar que ningún niño se quede atrapado entre las ruinas del presente.

 

Fernando Gaetano Tirro Arias

Valencia-Venezuela