Contexto

Cuando escuchamos nombrar a Stella Maris como una pastoral específica de la Iglesia Católica y de otras confesiones cristianas, nos viene enseguida a la mente la misión de acompañar y ayudar a todas aquellas personas que trabajan y viven en relación con el mar: tripulantes de barcos comerciales y de carga, pescadores de grandes empresas y de la pesca artesanal, trabajadores portuarios y otras personas vinculadas directa o indirectamente a la actividad marítima.

Esto es cierto, porque este Apostolado de la Iglesia nació precisamente con la finalidad de estar cerca de quienes desarrollan su trabajo en el mar, muchas veces en condiciones particulares de aislamiento, distancia de sus familias y prolongadas ausencias de sus lugares de origen. Desde sus comienzos, Stella Maris ha buscado ofrecerles una presencia cercana y amiga, capaz de brindar acogida, escucha, asistencia y acompañamiento espiritual.

Sin embargo, reducir Stella Maris únicamente a una pastoral de asistencia a los trabajadores del mar significaría no comprender toda la riqueza de su misión. Detrás de cada barco, de cada puerto y de cada jornada de trabajo en el mar hay personas, historias, familias, esperanzas y también situaciones de vulnerabilidad. Por ello, la misión de Stella Maris no consiste solamente en prestar una ayuda concreta, sino también en hacerse presente, escuchar, acompañar y reconocer la dignidad de cada persona, independientemente de su nacionalidad, cultura, religión o condición social.

Inicio de la Misión

Podríamos poner como fecha de inicio de nuestra pastoral en este campo de misión en septiembre del 2019, cuando comenzamos a ponernos en contacto con las autoridades del puerto. Las características normales de nuestras misiones scalabrinianas en los centros de Stella Maris es de tener contactos directos con los marineros, tripulantes de barcos comerciales, pescadores y en algunos casos también con sus familias.

Por esta razón, desde su comienzo, hemos tratado de acercarnos a las autoridades correspondientes para ayudarnos, acompañarnos y autorizarnos a tener esta cercanía con esa gente a quien servimos. Para alcanzar este propósito, hemos contactado el Gerente General de la Empresa Portuaria de Arica (EPA), el Sr. Jorge Cáceres, para ayudarnos a acelerar en este proceso, especialmente en los trámites. EPA como el brazo derecho del gobierno, intentaba vincularnos con la Terminal Portuaria de Aria (TPA), la cual es una empresa privada responsable de gestionar las actividades en este puerto. En este punto, donde encontramos la dificultad para obtener el permiso requerido para ingresar dentro del recinto del puerto.

Además, no conseguimos convencer a las empresas navieras en Arica para concedernos la posibilidad de hacer las visitas a bordo de las naves, siempre bajo el pretexto de la seguridad. Al encontrarnos con este desafío y la respuesta negativa, lo dejamos en standby hasta que llegue ese momento tan esperado.

El puerto es un punto clave

Desde el inicio de esta misión, hemos pensado también en la necesidad de acompañar a tantos camioneros bolivianos que encontramos en Arica. Bolivia, al no contar con un acceso soberano al océano Pacífico, depende en buena medida de los puertos de países vecinos para sus actividades de importación y exportación. En este contexto, el puerto de Arica constituye uno de los principales puntos de conexión de Bolivia con el comercio internacional.

Esta realidad se encuentra vinculada también a los acuerdos establecidos entre ambos países hermanos, Bolivia y Chile. En particular, el Tratado de Paz y Amistad de 1904, suscrito después de la Guerra del Pacífico, estableció para Bolivia un régimen de libre tránsito por territorio chileno y el acceso a los puertos del Pacífico. Desde entonces, Arica ha adquirido una especial importancia para el tránsito de mercancías bolivianas y, por consiguiente, para los numerosos camioneros que diariamente atraviesan la frontera y permanecen en la ciudad mientras realizan sus actividades de transporte.

Detrás de esta realidad comercial y económica encontramos también una realidad profundamente humana: hombres y mujeres que pasan largos períodos lejos de sus familias, enfrentan jornadas laborales exigentes y, en muchas ocasiones, permanecen en condiciones de vulnerabilidad mientras esperan la carga, realizan los trámites aduaneros o esperan su turno para continuar el viaje. Es precisamente en esta realidad concreta donde la presencia pastoral de Stella Maris puede encontrar un espacio privilegiado de cercanía, acogida y acompañamiento.

Considerando que el puerto es muy importante, tanto para los barcos comerciales como los camioneros bolivianos de cargas, nos dio un espacio para que estos camioneros sean incluidos a este tipo de servicio pastoral de Stella Maris. Estas siguientes preguntas nos podrías ayudar ¿qué pasará con las cargas de los barcos de contendedores al llegar al puerto? ¿no sean transportados a algún punto o rincón de un territorio como su destino final? En fin, sabemos que los camiones son la extensión de los barcos para llevar sus productos a sus clientes.

Bajo esta perspectiva, hemos considerado que esta misión de Stella Maris, no se debe entender exclusivamente para acompañar y ayudar a la gente del mar sino también a los camioneros específicos, como en el caso de los camioneros bolivianos. Esto es una pastoral integral de la Iglesia que queremos llevar adelante con sus tantos desafíos y oportunidades.

Acompañar muy de cerca a los camioneros

En Arica se encuentran los que se denominan como “Puertos Secos”. Los Puertos Secos son las bodegas y patios logísticos gigantes, donde se prepara toda la carga que entra y sale, sobre todo de Bolivia. El más grande de estos Puertos Secos es el Antepuerto de Arica, administrado por la misma Empresa Portuaria de Arica (EPA) del gobierno. Es el único lugar donde los camioneros, principalmente bolivianos, entran sin pagar un centavo, pero deben tener sus camioneros cargados. Existen otros espacios para este mimo fin, administrados por asociaciones o familias, pero pagan por su estadía. Estos espacios se ubican a unos 15 KM del puerto, para evitar el congestionamiento en la ciudad con unas 200.000 poblaciones.

Se calcula que pasan unos 300 a 400 camiones por día en Arica. Es un buen número por el tamaño del puerto de Arica que recibe a un promedio de 12 barcos comerciales por semana. Otro dato importante para destacar es que estos camiones que se encuentran acá, también provienen de Iquique, ósea están de paso.

En estos años de nuestra cercanía con ellos, los hemos acompañado con las 2 visitas semanales, la celebración de la Santa Eucaristía especialmente en las fechas especiales del año como Navidad, Pascua, Fiestas Patrias. Además, impartimos también algunas actividades para fortalecer y mejorar su estado de salud y bienestar integral con talleres de manipulación de alimentos, los primeros auxilios y otros pendientes como talleres de psicosocial y emocional, responsabilidad y seguridad vial, entre otros.

Sumando a estos compromisos, los brindamos con 200 kits de primeros auxilios, kits de higiene personal y certificado de participación en estos talleres ya realizados. Capaz, nos queda mucho por brindarles lo mejor para ellos. Esto queda como una tarea pendiente.

Desafíos y anhelos

Hasta la fecha, Stella Maris de Arica no cuenta con oficina propia. La Diócesis nos presta un espacio pequeño para ubicarnos junto con otras oficinas en la Pastoral Social de Caritas. Ya intentamos instalar una oficina en el Puerto Seco en Antepuerto en 2024 pero no duró mucho porque los camioneros se ubican en primer sitio donde se encuentran las oficinas y las informaciones de cargas y descargas mientas nos ubicamos en el 3er sitio que casi no llegaron a ocupar ese garaje.

En caso de que llegaron algunos allí, no permanecen por mucho tiempo porque están pendientes cerca de las oficinas para recibir las informaciones actualizadas. De todo modo, fue un intento para acercarnos a ellos para escucharlos sobre sus historias, sus logros, desafíos y anhelos.

Aprovechamos agradecer a los responsables de cada garaje o estacionamiento de estos puertos secos por su apertura, colaboración y apoyo, teniendo en cuenta el bienestar integral de cada uno de los camioneros y por el bien de sus familias en Bolivia.