Idea fuerza
La construcción de una nueva gobernanza global de la movilidad humana exige colocar la dignidad de las personas y familias migrantes y refugiadas en el centro de las decisiones políticas, fortaleciendo la protección internacional, la cooperación multilateral y una ética de la solidaridad capaz de responder a los desafíos de una época marcada por la incertidumbre.
La movilidad humana se ha convertido en uno de los signos más elocuentes de nuestro tiempo. Millones de personas se desplazan impulsadas por conflictos armados, persecuciones, crisis humanitarias, pobreza, desastres climáticos y nuevas formas de vulnerabilidad que atraviesan las fronteras nacionales. En este contexto, la incertidumbre que caracteriza al escenario global contemporáneo interpela profundamente a la comunidad internacional y plantea la necesidad de avanzar hacia una política migratoria global fundada en la dignidad humana, el bien común y la corresponsabilidad compartida.
La Encíclica Magnifica Humanitas invita a comprender la movilidad humana desde una perspectiva integral, reconociendo que toda persona migrante y refugiada posee una dignidad inalienable y debe ser considerada sujeto de derechos, protagonista de su propio desarrollo y miembro de una única familia humana. Esta visión propone superar enfoques centrados exclusivamente en la gestión de flujos o en la seguridad fronteriza para avanzar hacia una cultura de la acogida, la protección, la promoción y la integración. Tal como recuerda el magisterio reciente de la Iglesia, la forma en que tratamos a las personas más vulnerables constituye una medida concreta de nuestra humanidad.
Desde la ética de la movilidad humana, la migración no debe ser entendida únicamente como un fenómeno administrativo o geopolítico, sino como una realidad profundamente humana que reclama respuestas basadas en la justicia social, los derechos humanos, la protección internacional y la solidaridad entre los pueblos. Ello exige fortalecer un Sistema Global-Multilateral para la Gobernanza de la Movilidad Humana, promover nuevos paradigmas de protección de derechos y construir alianzas amplias entre Estados, organismos internacionales, gobiernos locales, academia, sociedad civil y organizaciones inspiradas en la fe.
La espiritualidad y misión scalabriniana nos recuerdan que detrás de cada estadística existe una persona, una familia y una historia concreta. El llamado formulado por los Misioneros Scalabrinianos a reconocer en “incluso uno solo de estos pequeños” una presencia que interpela nuestra conciencia constituye una invitación permanente a transformar la indiferencia en cercanía, la exclusión en acogida y la vulnerabilidad en esperanza. Inspirados por el carisma de San Juan Bautista Scalabrini y por el testimonio del Beato Giovanni Battista Scalabrini y de los pioneros de la misión migratoria, renovamos nuestro compromiso con la defensa irrestricta de la dignidad, la protección y el desarrollo humano integral de las personas y familias migrantes y refugiadas.
En una época marcada por la incertidumbre global, estamos llamados a construir una gobernanza migratoria ética y humanizadora que coloque a la persona humana en el centro y que contribuya a consolidar una civilización de la solidaridad, la fraternidad y la paz para toda la familia humana.
PHG/OCTUBRE2026

