La movilidad humana en América Latina y el Caribe está experimentando profundas transformaciones. De acuerdo con el informe Regional Mobility Trends: Latin America and the Caribbean (January-June 2026), elaborado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), los sistemas migratorios regionales están evolucionando desde los flujos masivos dirigidos predominantemente hacia el norte hacia dinámicas cada vez más fragmentadas, multidireccionales, circulares e intrarregionales.

Entre los principales hallazgos de la OIM destaca la disminución del 97% de los movimientos por el Darién en comparación con el primer semestre de 2024, así como reducciones significativas de los flujos irregulares observados en Honduras y Guatemala. Sin embargo, el organismo internacional advierte que ello no significa una disminución de la movilidad humana, sino una transformación de sus características, con un aumento de los movimientos de retorno, la movilidad circular, los asentamientos temporales y las migraciones intrarregionales.

Asimismo, el informe señala que el corredor andino continúa siendo uno de los principales espacios de movilidad regional, mientras que Brasil y Uruguay consolidan su papel como destinos de permanencia e integración para personas migrantes provenientes de distintos países de la región. La OIM también observa la persistencia de migraciones extracontinentales, especialmente de personas procedentes de Asia y África, así como desafíos vinculados a la protección, la reintegración y los riesgos que enfrentan las personas migrantes durante sus trayectos.

Frente a estas nuevas realidades migratorias, la Scalabrini International Migration Network (SIMN) y la Congregación de los Misioneros de San Carlos – Scalabrinianos continúan desarrollando una labor permanente e intensiva de acompañamiento, acogida, protección, investigación, formación e incidencia en los diversos contextos migratorios de América Latina y el Caribe. Esta acción se inspira en el carisma de San Juan Bautista Scalabrini y en la promoción de una auténtica Gobernanza Ética de la Movilidad Humana, fundada en la dignidad humana, la solidaridad, la fraternidad y los derechos humanos.

Para SIMN, las tendencias identificadas por la OIM confirman que la migración constituye un fenómeno estructural de nuestro tiempo y que las personas migrantes deben ser reconocidas como sujetos de derechos, agentes de desarrollo y protagonistas de esperanza para nuestras sociedades.

Por ello, hacemos una exhortación a gobiernos, organismos internacionales, iglesias, academia y organizaciones de la sociedad civil a redoblar sus esfuerzos para atender integralmente a las personas migrantes y sus familias. Desde el enfoque scalabriniano, toda respuesta debe fundamentarse en la acogida, la protección, la promoción y la integración, construyendo comunidades más inclusivas y fortaleciendo una verdadera Cultura de la Gobernanza Ética de la Migración, orientada al bien común, la justicia social y la paz.

“Movilidad Humana, Dignidad y Esperanza: hacia una Gobernanza Ética para un Mundo en Movimiento”.

PHG/AGOSTO2026