“La Cultura de la Protección Internacional encuentra su expresión más auténtica cuando la dignidad humana orienta la protección de las personas más vulnerables, fortalece el derecho de asilo y promueve respuestas solidarias e innovadoras frente a los desafíos contemporáneos de la movilidad humana.”
Vivimos una época marcada por profundas incertidumbres. Los conflictos armados prolongados, las crisis humanitarias, el incremento de los desplazamientos forzados, la violencia criminal organizada, los impactos del cambio climático y las transformaciones tecnológicas están configurando nuevas y complejas realidades para millones de personas migrantes, refugiadas, solicitantes de asilo, apátridas y desplazadas. Frente a este escenario, la cuestión central ya no consiste únicamente en gestionar la movilidad humana, sino en fortalecer la capacidad colectiva para proteger de manera efectiva la dignidad y los derechos de quienes se ven obligados a abandonar sus hogares.
Desde la perspectiva del Scalabrini International Migration Network (SIMN), responder a estos desafíos exige avanzar decididamente hacia una auténtica Cultura de la Protección Internacional. Este enfoque reconoce que toda persona en movilidad humana es sujeto de derechos y portadora de una dignidad inviolable que debe constituir el fundamento de las políticas públicas, las normas jurídicas y las acciones humanitarias. La protección internacional no puede limitarse al reconocimiento formal de una condición jurídica; debe traducirse en acceso efectivo a derechos, inclusión social, reunificación familiar, participación comunitaria y oportunidades para reconstruir proyectos de vida con seguridad y esperanza.
En primer lugar, la protección de quienes enfrentan mayor vulnerabilidad, especialmente niños, niñas y adolescentes en contextos de movilidad humana, nos recuerda que la legitimidad ética de cualquier sistema de gobernanza migratoria se mide por su capacidad para proteger a quienes enfrentan mayores riesgos de exclusión y desprotección. En segundo lugar, la defensa del derecho de asilo reafirma la vigencia de uno de los pilares fundamentales del sistema internacional de protección y una de las expresiones más concretas de la solidaridad internacional. Finalmente, la necesidad de adaptar la protección internacional a las nuevas realidades del siglo XXI pone de manifiesto la importancia de la innovación, la cooperación multinivel y la anticipación de riesgos para responder a desafíos emergentes cada vez más complejos.
En este contexto, la Gobernanza Ética de la Movilidad Humana propone situar la dignidad humana, los derechos humanos universales, la solidaridad, la corresponsabilidad y el desarrollo humano integral en el centro de toda decisión relacionada con la movilidad humana. Esta visión converge plenamente con el compromiso scalabriniano de acoger, proteger, promover e integrar, reconociendo en cada persona migrante y refugiada no solo una necesidad de protección, sino también una capacidad de aportar a la construcción de sociedades más inclusivas, cohesionadas y resilientes.
Desde SIMN hacemos un llamado a gobiernos, organismos internacionales, academia, organizaciones basadas en la fe, sociedad civil y comunidades de acogida a fortalecer una respuesta compartida frente a los desafíos actuales y futuros de la movilidad humana. La construcción de una auténtica Cultura de la Protección Internacional requiere transformar la solidaridad en acción, la corresponsabilidad en políticas concretas y la cooperación en soluciones sostenibles. Solo así será posible garantizar que ninguna persona quede excluida de la protección, la dignidad y la esperanza que le corresponden por su condición humana.
SIMN | Septiembre 2026: Por una Cultura de la Protección Internacional que sitúe a la persona humana en el centro de la gobernanza migratoria, fortalezca la protección de los más vulnerables, reafirme el derecho de asilo y promueva respuestas innovadoras, solidarias y sostenibles frente a los desafíos contemporáneos de la movilidad humana.
PHG/SEPT2026

